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01 marzo 2013

JUDÍOS EN MÉXICO


La historia del pueblo hebreo es también la historia de la cultura occidental. Desde sus orígenes más remotos, hace cuatro milenios, hasta la constitución del Estado de Israel el 14 de mayo de 1948, pasando por su expulsión de España en el siglo XV y la persecución nazista de 1933-1945, el pueblo judío siempre ha sabido defender sus valores e identidad colectiva. La historia de los judíos es la historia de un pueblo, de una fe y de una cultura.



La particularidad del pueblo judío, que lo hace diferente de otros, es su distribución por el mundo y su unidad en torno a los valores culturales transmitidos por sus libros religiosos y sus prácticas rituales. El término judío se utiliza para referirse a tres grupos: los que tienen orígenes étnicos judíos, los que practican el judaísmo y los que se asumen como tales por su identificación cultural e histórica. Actualmente, la población judía en el mundo se calcula en poco más de 14 millones de personas que se concentran principalmente en Israel y en los Estados Unidos. En México viven cerca de 67 mil judíos quienes han logrado integrarse plenamente en la vida social, como evidencia el que haya transcurrido un siglo de vida institucional e inclusión en México, desde que en 1912 se fundara su primera organización comunitaria. Esto le permitió congregarse, organizarse y representar sus intereses como minoría étnica y religiosa en nuestro país. Los estudiosos coinciden en señalar que existen dos momentos importantes de la inmigración judía hacia México. El primero inicia en la segunda mitad del siglo XIX, sobre todo bajo la presidencia de Porfirio Díaz, y se prolonga hasta la gran recesión económica internacional de 1929, originada en los Estados Unidos. El segundo momento de la inmigración judía a México es cuando llegaron 20 mil refugiados durante la Segunda Guerra Mundial, mientras se llevaba a cabo lo que el politólogo norteamericano Raul Hilberg denominó: “la destrucción de los hebreos en Europa”. En este período se desarrolló la viabilidad de México como lugar de asilo para los perseguidos por los regímenes totalitarios.

 


Desde hace siglos los judíos han sido objeto de odio y masacres. El origen de esta animadversión es, sin duda, de tipo religioso pero se ha mantenido incluso en sociedades secularizadas en donde el antisemitismo se justifica, explica y propagandiza con argumentos pseudocientíficos. Los judíos han sido constantemente perseguidos y su población ha variado a lo largo del tiempo. Tan sólo durante el segundo conflicto bélico mundial perdieron la vida más de 6 millones de judíos en los numerosos campos de exterminio entre los que destacaron, por sus atrocidades, Majdanek, Auschwitz-Birkenau, Sobibor y Treblinka.



No obstante los esfuerzos de la comunidad internacional por combatir el antisemitismo, actualmente se observa el resurgimiento de los estereotipos y prejuicios antisemitas, y de los movimientos neonazis en diferentes países. El antisemitismo, que significa “hostilidad contra los hebreos”, se ha transformado en el tiempo. Existe así un antisemitismo antiguo que va desde la destrucción del Primer Templo en Israel, por parte del emperador Nabucodonosor de Babilonia en el 70 d.C, hasta el siglo III cuando el cristianismo se convierte en religión oficial del Imperio Romano. Otro tipo de antisemitismo es medieval y se mantiene desde el siglo IV hasta el XV. También existe un antisemitismo moderno que surge con la emancipación promovida por la Revolución Francesa de 1789 y que se prolonga, a través de sutiles mutaciones, hasta nuestros días. Sin embargo, y a pesar del persistente antisemitismo, las comunidades judías han florecido y se han desarrollado en América Latina. La gran diversidad de colectividades que caracterizan al judaísmo latinoamericano es superada sólo por la que existe en Israel. A este pluralismo ha contribuido el establecimiento, en cada país, de organismos centrales que han logrado transformar a las colectividades en comunidades unidas. La fuerza aglutinadora del judaísmo ha sido la necesidad de poseer una representación política adecuada para defenderse del antisemitismo importado y local.




Recientemente concluyó en el Museo Nacional de Antropología e Historia un evento de gran significado para la comunidad judía: el congreso internacional “100 Años de Vida Institucional Judía en México”, en el que se discutieron una gama de experiencias y reflexiones sobre la vida de este grupo, asociadas a su vida institucional, sus migraciones, sus exilios y su relación con el Estado de Israel. Con este evento, la comunidad judía celebró el centenario de su inclusión en la vida institucional. Aunque diversos estudios señalan que los primeros judíos llegaron a México en 1519, fue hasta 1912 cuando el grupo impulsado por el rabino Martín Zielonka y por Jacobo Granat, dio vida a la Comunidad Monte Sinaí para representar los intereses judíos en México. Así se conformó el primer vestigio institucional de lo que hoy es la comunidad judía y sus diferentes comunidades Ashkenazí, Sefaradí y Aleppo en nuestro país. Enhorabuena.